Viernes santo ¿Viernes bueno?: reflexión sobre Juan 19: 17 - 30

Siempre hablamos del día de hoy como Viernes Santo. La pregunta es ¿Por qué usamos este nombre? ¿Cómo puede llamarse santo un día cómo hoy?

En lo que hace al hecho en sí, nos reunimos para conmemorar y recordar la muerte de un hombre que estaba en sus treinta y tres años. Su vida, que había sido dedicada a servir a Dios y a los demás, llegaba trágicamente a su fin, después de haber sido traicionado por un amigo, abandonado por sus seguidores, condenado bajo falsas acusaciones en complicidad con el poder religioso y político, maltratados por los soldados romanos y clavado en una cruz, en la que tuvo que permanecer hasta morir. Una muerte realmente espantosa. Y nosotros le llamamos viernes santo.

Ahora, les voy a sorprender más todavía. Es interesante ver la denominación que este día tiene en otros idiomas. Es que cada idioma tiene su característica y su modo de expresar. En inglés por ejemplo se conoce este día como “Viernes bueno”. Uno diría que esto es más contradictorio aún si vemos lo que sucedió con Jesús. Esto nos llama la atención. El origen del nombre en inglés, posiblemente se remonta al término del iglés antiguo "Godes Friday" o “Viernes de Dios”. Con el tiempo la palabra Godes pasó a ser good, es decir “bueno”. Y entonces de ahí viene el uso “viernes bueno”.

Esta sutileza nos puede ayudar para que nos preguntemos ¿Qué tiene de bueno un día como este? ¿Qué tiene de santo este día?, ya que en nuestra tradición usamos el término “viernes Santo”.
Lógicamente, mirando la historia que hoy recordamos. Repasando el texto bíblico que compartimos, lo primero que salta a la vista es lo “no bueno” y lo que hace que este día sea “no santo”.
Santo entendido tal como lo plantea Pablo, como todo lo que pertenece a Dios.

Todo esto salta a la vista, nos molestan y perturban nuestra condición humana, porque nos muestra la crueldad con la que los seres humanos son capaces de tratarse los unos a los otros.

Pensemos por un instante lo que habrá sentido Jesús ese día cuando vio consumado todo de la peor manera: abandonado por sus amigos/discípulos. Víctima de la injusticia. Colgado en la cruz totalmente despojado de todo. Teniendo que soportar la tortura, el maltrato, la burla, los insultos, la humillación.

Sólo en la cruz, Jesús, los soldados, los que tomaban las decisiones. Jesús y el mundo.
Señalar la cruz

Conocemos esto y sabemos que las personas somos capaces de reproducir esto mismo de muchas maneras y de modos muy particulares: injusticia, maltrato, dolor, humillación, hambre, guerras, violencia, muerte, destrucción... pecado

Es exactamente lo que sufrió en carne propia Jesús en el camino a la cruz. Cuando los seres humanos reproducen (reproducimos) en lo cotidiano, ciertamente los días “buenos” y “santos” se hacen cada vez más cortos en la tierra que “Jehová nuestro Dios nos da”.

Ahora bien, tal como decíamos al principio. Así como el término en inglés habla de “Viernes bueno”, nos debemos preguntar por donde pasa “lo bueno” o “santo” de este día.

La muerte de Jesus es un acontecimiento lleno de contradicciones y sensaciones diferentes. Pero representa un antes y un después. Hay una respuesta de Dios, en la que nos que entender que no está de acuerdo con la injusticia, con el dolor, con el sufrimiento y con lo que sucedio con su hijo y responde. Su respuesta es contundente e implacable, para que no le quede dudas a nadie: la tierra tembló, el velo del templo se rasgó en dos, las rocas se partieron y los sepulcros se abrieron para liberar a varios muertos hacia la resurrección.

La noticia buena después de todo es que Dios no permanece inmutable ante la tragedia de su hijo. Dios no se queda somo si nada ante nuestras tragedias. Al contrario, responde de manera elocuente, porque quiere apartar la destrucción y el pecado del mundo. Todo eso que hace que nuestros día no sean “buenos” o “santos”. Dios quiere apartar esto de nuestra vida.

Entonces, con esta noticia, sí es posible entender que lo que Dios pone en nuestras manos, no es sólo un “Viernes Bueno”, o un “Viernes Santo”, un “viernes de Dios”, para dedicarlo a pensar en la entrega de Jesús por nosotros, sino “días buenos”, “días santos”, que son todos los días que Dios pone a nuestra disposción a lo largo de nuestra vida, para que entonces podamos hacer que los días sean cada vez más largos y mejores en la tierra que “Jehová nuestro Dios nos da”.


A partir de aquel día, con la crucifixión de Jesús, la historia comienza a cambiar. Ya nadie puede salvarse por sus propios medios. Por más que puedas, tengas mucho y confíes en tu capacidad... a partir de Jesús hay que aprender a abrir los ojos a la gracia y al amor de Dios. Esto es lo que nos recuerda la cruz vacía de nuestro Señor. Esto es un hecho de profundo amor y justicia de parte de Dios por todos nosotros.

Eugenio Albrecht
Viernes Santo de 2012

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